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¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


miércoles, 8 de octubre de 2014

MONTNEGRE - integral circular

Ruta realizada el día 14 de septiembre de 2014.
Recorrido: 28 km.
Caminantes: Antonio Martínez y Mª Clara Martínez.

Para los que no conozcan este macizo, haré una pequeña introducción.
El Massís del Montnegre es un conjunto montañoso que forma parte de la Serrelada Litoral, situado al norte del Maresme y parte del Vallés Oriental.
Se extiende entre la Tordera y la riera de Vallalta en 15.000 hectáreas y su altura máxima alcanza los 760m.

Situación del Parc Montnegre-Corredor

Su nombre proviene de la oscuridad de sus bosques de encinas y en 1.989 pasó a formar parte del Área de parques Naturales de la Diputación de Barcelona con el nombre de Parque del Montnegre y Corredor.
Sus primeros pobladores se remontan al neolítico, como lo demuestra el dolmen de la Pedra Gentil, a Vallgorguina, y actualmente está cubierto de masa forestal en un 95%, lo que hace de él un lugar idóneo para practicar deportes como el senderismo o el ciclismo por sus encantadores rincones y excelentes vistas.

Espesos bosques proporcionan la oscuridad que da nombre a este parque.


A pesar de que me crié en el Maresme, por circunstancias de la vida, aun no conozco esta zona. Así que, aprovechando que mi hermano es un gran experto en estos parajes (los recorre a menudo en bicicleta), quedo con él para que me guie a su voluntad y me muestre alguno de sus rincones más emblemáticos.
Partimos de Arenys de Munt hacia Sant Iscle de Vallalta y nos dirigimos a la urbanización La Font del Montnegre. Aparcamos al final de la urbanización, en la zona más alta.
Este día empezamos a caminar sobre las 9'30 de la mañana. No tenemos ninguna ruta marcada y me dejo guiar.
Lo primero que me sorprende es la espesa vegetación que le da ese toque de penumbra en algunos sitios y que hace honor a su nombre. Encinas, robles, castaños... y un exuberante sotobosque.
Comenzamos ascendiendo suavemente por pista forestal. De hecho, casi toda la ruta la hacemos por pista forestal. Esos son los dominios de mi hermano ciclista... jejeje...

Pista forestal entre bosque de hayas y encinas

Al poco rato ya hemos ganado bastante altura y tendríamos que empezar a tener buenas vistas. Pero el día ha amanecido gris y con niebla y cuesta apreciar los detalles. Solo podemos llegar a distinguir algunas de las poblaciones que nos rodean. A nuestra derecha quedan Canet de Mar, Sant Pol de Mar, Sant Iscle de Vallalta y sus numerosas urbanizaciones.
A nuestra derecha, a medida que ganamos altura podemos distinguir Breda, Riells y Viabrea y también gran número de urbanizaciones.
En poco más de tres kilómetros llegamos a Santa María de Montnegre. Una pequeña ermita rodeada de unos bancos, una fuente, y los restos del que fue un árbol monumental y que un fuerte viento derribó no hace mucho.

Santa María de Montnegre

Es un rincón precioso. La ermita está casi empotrada en la pared rocosa. Alrededor hay una pequeña zona de descanso con bancos y como curiosidad, han instalado un botiquín con medicamentos para pequeñas curas, sujeto a un pequeño poste. El gran árbol caído ha sido cortado de manera que se pueda apreciar el diámetro y la grandiosidad de su tronco que tenía en sus mejores tiempos. Y a pocos metros, una fuente muy conocida por mucha gente, que suben a llenar garrafas.

Los restos del gran árbol, con su sucesor detrás, y la
ermita de Santa María al fondo.

Seguimos recorriendo la pista, en suave descenso, hasta llegar a una explanada en cuyo centro hay un poste señalizador con gran cantidad de letreros indicando las direcciones de los caminos que de allí parten. Este poste es muy conocido por los ciclistas y senderistas con el sobrenombre de "el Tótem."

Poste señalizador conocido
como el Tótem. 

No estaba previsto, pero tenemos Hortsavinyà poco más de kilómetro y medio y no podemos dejar de visitarlo.
Apenas un par de casas, la iglesia y una escuela. Otra curiosidad. Se trata de una de esas escuelas en que no hay clases por edades. Son muy pocos los alumnos y estudian todos juntos.
Hay un punto de información, en el que curioseamos un poco y podemos ver mapas, maquetas de nidos y algunas cosas más. Charlamos un rato con el guarda y decidimos comer allí mismo. El entorno es precioso.

Iglesia de Hortsavinyà.

Reemprendemos la marcha y volvemos de nuevo a la explanada del Tótem. Ahora tomamos dirección a la riera de Fuirosos. El descenso es fuerte, hay que procurar no resbalar....
Acabado el descenso podemos admirar algunos rincones preciosos, a pesar de que en esta época del año la cantidad de agua es muy escasa.
Un nuevo rincón de gran belleza: el Pantano de la Brinxa. Otra curiosidad. Este pantano se nutre de las aguas que nacen de su fondo. Observándolo bien, vemos que en muchos puntos salen filas de pequeñas burbujas del fondo, cosa que indica que el agua brota en esa zona.

El Pantà de la Brinxa.

Hemos descendido hasta el fondo de la riera, y ahora toca volver a subir. El ascenso también es bastante fuerte, hasta que llegamos a Sant Martí de Montnegre.
Igual que en Hortsavinyà, apenas un par de casas, un restaurante y una hermosa iglesia, forman en pequeño núcleo. Hacemos una pausa para admirar la iglesia y las vistas desde aquel punto elevado.

Sant Martí de Montnegre.

Seguimos camino y a partir de aquí se convierte en un constante sube y baja que pone a prueba nuestras piernas y nuestras fuerzas.
Dejamos atrás un cruce con la pista que nos llevaría a Vallgorguina y Olzinelles y al final llegamos a un conjunto de casas denominadas cal Peraire y más adelante can Vives Cortada. La electricidad no llega a estas casas y han tenido que montar placas solares en algunos de sus tejados.
El final de la ruta ya no está lejos. Pero el último tramo es en fuerte ascenso y parece no acabar nunca.
Al fin, como auténticos campeones, llegamos a la urbanización donde habíamos dejado el coche.
Una preciosa ruta. Bastante larga, pero muy cómoda al ser casi todo el recorrido por pista forestal, y muy agradecida por todos los rincones y vistas que hemos podido disfrutar.

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