Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


lunes, 29 de septiembre de 2014

BASTIMENTS - Con lluvia

Ruta realizada el día 28 de septiembre de 2014.
Caminantes: Salva, Joaquina, José María, Julio y yo misma.

Maqueta del antiguo refugio de Ull de Ter. Esta maravilla de
edificio ahora ya está totalmente en ruinas y se
ha construido uno nuevo.


Esta salida la teníamos planeada desde hace mucho tiempo. Pero no había manera de encontrar un día que nos fuera bien a todos y se nos acababa lo que considerábamos el buen tiempo para hacerla.
Así pues, decidimos que, sí o sí, tenemos que ir este domingo.
Las previsiones del tiempo no son muy buenas. Pero se trata de un temporal de lluvias de levante que afectará la costa, y en esta zona del Pirineo está previsto que, si llueve, lo hará por la tarde.
Peeeero...... La montaña es así...

Parte de los valientes expedicionarios. Yo soy la fotógrafa...


Nosotros, valientes y osados, preparamos la salida. En previsión, y conociendo los cambios de tiempo que se pueden producir en pocos minutos en la montaña, procuramos llevar buen equipo.
Llegamos a la estación de esquí de Vallter 2000 y aparcamos los coches al final de todo y a la derecha, pasando junto al último edificio, iniciamos el sendero que nos tiene que llevar al primero de nuestros objetivos: la Portella de Mentet.
El sendero sube en zig-zag junto al Torrente de la Portella. Vamos ascendiendo en una subida bastante pronunciada pero cómoda, hasta llegar a la Portella de Mentet.
De momento el día es bastante soleado. Sólo algunas nubes bajas que de vez en cuando se empeñan en tapar algunas de las cimas.

Portella de Mentet

En la Portella de Mentet hay un cruce de caminos. Nosotros giramos hacia la izquierda y enfilamos un sendero que sigue ascendiendo en dirección al Pic de la Dona.

Parece que el día aguanta, y las vistas son espléndidas.

Desde el Pic de la Dona, de 2704 metros de altura, las vistas son impresionantes. Coll de la Geganta, Bacivers, Esquena d'Ase, Bastiments, Gra de Fajol... Y una bellísima vista del Canigó.

Con el majestuoso Canigó de telón de fondo...

Por aquí sopla un viento bastante desagradable. Y las nubes empiezan a cubrir algunas cimas... No sé, no sé...

Pic de la Dona

Al abrigo de un muro de piedras comemos un poco para recuperar fuerzas y reanudamos la marcha.
Descendemos un poco, pasamos por el Puig d'Ombriaga y llegamos al Coll de la Geganta.
Desde aquí y por un sendero que sale por nuestra derecha, iniciamos un suave descenso hacia el Estany de Bacivers.
Ho, ho.... El tiempo hace un cambio brusco. Nos envuelve la niebla, lloviznea y el viento arrecia.
Llegamos al Estany de Bacivers, muy menguado en este tiempo, por cierto, y empezamos a ponernos los equipos de agua. La persistente llovizna con el viento nos está dejando empapados.

Estany de Bacivers. Muy menguado y con la lluvia mojando el
objetivo de la cámara...

Dejamos el Estany de Bacivers, pasamos junto a una barraca de piedra y justo al lado de ésta iniciamos el ascenso al Pic de Bacivers.

Barraca de piedras.

 La subida es dura, el camino está lleno de grandes piedras, pero paso a paso llegamos a la cima.
Aquí ya vemos que el tiempo nos la ha jugado. Sacamos toda la artillería en cuanto a equipos de agua y nos tapamos bien. No llueve mucho, pero con el fuerte viento la sensación de frío es muy acusada. Y la espesa niebla nos oculta las espléndidas vistas que, en un día claro, se pueden apreciar desde este sitio.
Sin perder tiempo y un poco preocupados por el brusco cambio de tiempo, seguimos adelante, cresteando en dirección a Bastiments.
En estos momentos el tiempo es infernal. El viento es tan fuerte que en algunos momentos tenemos que agacharnos y agarrarnos a las rocas para que no nos tire montaña abajo. Nos sigue envolviendo la espesa niebla, no para de lloviznear y la sensación de frío es muy acusada.

Bastiments. A partir de aquí ya se nos hace imposible seguir
haciendo fotos por la lluvia.

Pero llegados a este punto lo único que podemos hacer es seguir adelante sin detenernos e iniciar el descenso lo más rápido que podamos.
Seguimos por la cresta e iniciamos el ascenso a Bastiments por grandes bloques de piedra. Nos detenemos lo justo para hacer un par de fotos (testimonio de que sí hemos estado ahí), comer un par de galletas y beber agua, y empezamos a descender. Primero por las grandes piedras y luego por sendero, hasta el Coll de la Marrana.
Es tarde y tenemos hambre, pero es impensable detenerse a comer a campo abierto con el tiempo que hace. Ya lo haremos cuando lleguemos a los coches.
Deseando llegar a un sitio más confortable empezamos a bajar, primero por sendero en cómodo zig-zag, hasta que llegamos a una pista y por ella a los telesilla. Y por ahí seguimos descendiendo hasta la estación de esquí, donde tenemos los coches.
Nos cambiamos las ropas más mojadas, ponemos la calefacción y recuperamos las fuerzas con la comida, ahora al menos a cubierto.
No pensábamos que pudiera acabar así. Esperábamos que el mal tiempo llegara a partir de media tarde. Pero la montaña es así. Imprevisible, y nos ha demostrado que, aquí, quien manda es ella...
En fin, habrá que volver a programar esta salida, tal vez en verano, y esperar que se nos permita disfrutar de las maravillas que este entorno nos puede ofrecer.
Debo decir que, a pesar de todo, he disfrutado con esta salida. Ha sido una experiencia... diferente, que he compartido con unos buenos amigos.

viernes, 12 de septiembre de 2014

EL FAR - Por el grau de Cabrefiga y el grau de Santa Anna


Fecha de realización de la salida: 22 de febrero de 2014
Caminantes: Francisco Rodriguez Martínez (mi hijo) y yo.
Distancia recorrida: 9,80 km.
Dificultad: Media. Hay que descender y volver a ascender por dos canales en fuerte desnivel.

Santuario de la Mare de Déu del Far

Aparcamos el coche en el aparcamiento que hay junto al Santuario de la Mare de Déu del Far.
El día es radiante y empezamos con las espectaculares vistas que se pueden contemplar desde el mirador que se encuentra el la punta de este imponente risco.
Espectacular.

Las vistas son espectaculares.

Una ojeada rápida, ya nos entretendremos al final cuando regresemos, y empezamos la ruta.
Volvemos al aparcamiento y, de espaldas al santuario como si volviéramos a la carretera, a los pocos metros encontramos una puerta en la valla que debemos atravesar. No nos olvidemos nunca de cerrar ese tipo de puertas. Son para evitar que se escape el ganado.
El camino parece un poco confuso pero es muy fácil de seguir si nos guiamos por las marcas blancas que están en los árboles y las piedras y que nos acompañarán hasta el grau de Cabrefiga.
Empezamos pasando por un bosque y pronto el camino nos vuelve a acercar al borde del precipicio.
Las vistas dels Cingles de Tavertet son impresionantes.

Este peñasco es "La Trona"
Un mirador excepcional.

En pocos minutos llegamos a una especie de saliente rocoso, una especie de balconada, denominado la Trona y que hace de mirador. Subidos a este peñasco, no apto para personas con vértigo ni miedosos, por cierto, tenemos una espléndida panorámica de todo el entorno. El valle del Ter, el valle de Fornils, las altas paredes rocosas de les Cingleres de Tavertet... Mucho que ver y admirar, pero hay que seguir.

Una buena visión de los riscos.

Seguimos el sendero que pronto deja de ir por la parte más alta para descender un poco e ir resiguiendo la pared del risco por un estrecho caminito, con cuidado de no despeñarnos por el precipicio que nos queda a la izquierda Ahora caminamos bajo la sombra de los árboles, hasta llegar a la entrada de un gran prado.

Una Capilla en un entrante de la roca

En este punto hay que girar a la izquierda e iniciar el descenso por el grau de Cabrefiga. La entrada de este camino puede estar un poco oculta con ramas. Lo hacen para que no se meta el ganado y se despeñe. Pero no es difícil de encontrar.
El descenso se realiza entre encinas y esquivando o saltando grandes piedras, salvando un fuerte desnivel. Como las cabras, vamos....

Vamos bajandoooo!!!!

Es un descenso fuerte, bastante fuerte diria yo... pero creo que nada del otro mundo... Se puede hacer.
No hay que llegar hasta abajo del todo. Bajamos sólo unos 200 metros y desembocamos en una pista. Cuando llegamos a un claro en el que hay una gran piedra y los restos de una hoguera, giramos a la izquierda y tomamos la pista forestal que parte de allí en suave descenso.

Cuando llegamos a esta roca, giro a la izquierda.

Esto ya es otra cosa. A partir de aquí transitaremos todo el rato por pista forestal, hasta el momento de volver a ascender al Far.
Seguimos por la pista y llegamos a una valla que atravesamos por una gran puerta metálica.
Durante todo el trayecto no podemos dejar de admirar la belleza y la majestuosidad de los grandes riscos que se elevan sobre nuestras cabezas, altivos y majestuosos...
¡Y pensar que hace sólo unos minutos estábamos transitando por allá arriba!

Hace unos minutos estábamos arriba...

Seguimos avanzando y llegamos a una masía en ruinas. Es la casa de Puiggalí, situada en un privilegiado entorno, sobre un pequeño cerro y a los pies de la Cinglera del Far.
Este es un bonito lugar para comer un poco y recuperar fuerzas. Las necesitaremos...

La casa en ruinas de Puiggali

Seguimos por la pista y empezamos a divisar la iglesia de Sant Martí Sacalm. Estamos en el Coll de Sant Martí.
Desde aquí abajo, la perspectiva del Cingle del Far es impresionante. Una maravillosa vista de su inconfundible forma de proa, como si desafiara a los siete mares...

Belleza en estado puro...

Dejamos Sant Martí Sacalm a nuestra derecha, la visitaré en otra ocasión, y llegamos hasta un palo indicador que nos dirige hacia el camino de ascenso.
Mi hijo me mira mal y me pregunta si de verdad hay que subir "aquello"... Creo que no he valorado su poca forma física... y no lo ve muy claro. Tendré que tirar de él...
Hacemos una nueva pausa para tomar aliento e iniciamos el ascenso por el Grau de Santa Anna.
Seguimos la pista que va hacia la izquierda y empezamos a ascender suavemente a la vez que nos adentramos en el bosque de encinas.
Una nueva bifurcación. Dejamos la pista y seguimos un camino ancho a la izquierda, lleno de hierbas y matojos.
Poco a poco vamos remontando y ganando altura, siguiendo unas marcas rojas que nos acompañarán hasta arriba.

Vamos subiendoooo!!!!

Un poco más adelante encontramos un sendero indicado con una marca blanca sobre una piedra. Lo seguimos e iniciamos el último tramo en fuerte ascenso, superando grandes piedras y trepando como podemos, hasta llegar de nuevo a la carretera de acceso al Santuario del Far.
Volvemos al Santuario y ahora sí nos deleitamos con las espectaculares vista que, en un día claro como hoy, se pueden admirar desde este privilegiado punto.

No podemos dejar de admirar las vistas...

Mi hijo está KO. Se merece un descanso. No sé yo si podré convencerle de que me acompañe en alguna otra salida...
Por mi parte ha valido la pena el esfuerzo, aunque no es tanto con un mínimo de forma física.
Me he sentido insignificante ante la grandiosidad de estas inmensas paredes rocosas.
Deseando volver para descubrir nuevos rincones...

EL COMABONA - Desde Prat d'Aguiló

Salida realizada el día 7 de septiembre, en compañía de algunos socios del Club Alpí de Palamós.
Una preciosa ruta circular por el Cadí, disfrutando de excelentes vistas y muy buena compañía.
No muy larga, poco más de 10 km. Y a pesar de ser alta montaña, no demasiado exigente.
Caminos muy bien señalizados y muy fáciles de seguir.
Una curiosidad. Esta misma mañana, sobre las siete, una bola de fuego (un pequeño meteorito), ha cruzado el cielo y ha estallado produciendo un detonación. Algunos de mis compañeros han tenido la fortuna de presenciar este curioso fenómeno y me comentan que les ha impresionado bastante. No sé dónde debía estar yo, que me lo he perdido. Supongo que acabando de desayunar...

Hay que levantarse temprano y aprovechar el día...

Para llegar al Prat d'Aguiló, en Martinet tomamos dirección a Montellà, y muy cerca de este pueblo, una pista forestal que, en unos 12 km nos lleva a un aparcamiento a pocos metros del refugio.
Sobre esta pista: es complicada para coches bajos. Larga, empinada y con tramos en bastante mal estado. Pero muy divertida con un buen 4x4...

Preparando las armas....

Empezamos en el aparcamiento que hay a pocos metros del refugio de Prat d'Aguiló. Tras pasar por delante de este refugio, encontramos un par de árboles solitarios y allí mismo está el inicio del sendero y un abrevadero donde podemos recoger agua de buena calidad.
El primer tramo es el más duro de toda la ruta. Nada especial con un mínimo de forma física... Hay que subir a la cima del macizo que tenemos por encima de nuestras cabezas. Mirándolo bien, asusta un poco, pero en realidad no es para tanto.

En fuerte pendiente ascendente, el sendero nos eleva en zig-zag hasta el Pas dels Gosolans. El tramo no llega a los 2 km, pero ascendemos 430 m. Un pequeño bosquecillo al principio y mostaña pelada al final.
Las hermosas vistas que se van mostrando ante nuestros ojos a medida que ganamos altura, nos hacen olvidar el esfuerzo. El refugio se va empequeñeciendo...
No tardamos demasiado en llegar al Pas dels Gosolans.

Pas dels Gosolans

Este nombre viene de los segadores de Gósol que lo utilizaban cuando eran contratados como temporeros en Cerdanya, aunque también era utilizado por otras gentes, como los músicos o las trementineras...
Las vistas y el contraste de paisajes desde este punto son espectaculares.
Se abre ante nosotros un gran prado, en el que pastorean algunos caballos y del que sobresale la cresta del Pedraforca.

El Pedraforca se asoma....

El gran contraste lo podemos admirar comparando las vertientes norte y sur.
Hacia el sur, hacia el Pedraforca y el Berguedà, la sierra cae en suave pendiente, las montañas son onduladas y descienden suavemente.
Hacia el norte, es muy abrupta y escarpada, cayendo casi en vertical sobre la Cerdanya. En algunos puntos, los barrancos son espectaculares y no aptos para personas con vértigo.
Dejamos el Pas dels Gosolans, giramos hacia la izquierda y nos dirigimos a l'Agullo.
Empezamos a tener una buena vista del Comabona, y ahora ya no parece tan imponente como desde abajo...

Desde luego, no apto para personas con vértigo...

Vamos ascendiendo suavemente y el Pedraforca nos ofrece una espectacular vista de su cara norte.

Bellísima imágen de la cara norte del Pedraforca

Pasamos por el collet del Comabona, donde un gran pedrusco que sobresale nos ofrece unas espectaculares vistas del impresionante barranco que queda a nuestros pies.
Ya estamos llegando. Apenas unos minutos y llegamos a la cima del Comabona. Un buen lugar para hacer una parada, comer un poco para recuperar fuerzas y disfrutar de las vistas.

En la cima del Comabona, recuperando fuerzas.

Ahora toca iniciar el descenso. El camino es mucho más suave y se convierte en un agradable paseo.
Nos dirigimos al coll de Terrers por la cresta.
A partir de este punto iniciamos un tramo de estrecho sendero, un poco aéreo y con bastante piedra suelta. Mucho cuidado con los resbalones, podríamos ir a parar al fondo del valle....
Llegamos al pas de Tancalaporta. Ante nosotros se abre un impresionante valle, con la población de Bagà al fondo. Por fortuna hoy el día es espléndido y se puede distinguir perfectamente.

Camino un poco aéreo en algunos tramos y lleno
de piedra suelta.

Un poco más adelante, pasado un cruce, el camino se normaliza y se vuelve más transitable. En pocos momentos llegamos al coll del Bou, y unos metros más adelante dejamos de seguir el GR.
A partir de aquí seguimos unas señales de color naranja, algunas en forma de pequeñas maderas clavadas en los árboles.
Nos quedan por delante algunos tramos de subida y algunos de bajada, hay que salvar un torrente y un par de canales. Pero el desnivel es relativamente suave y no ofrece ningún problema.

Una de las canales que hay que salvar

Pasamos por el Pla de les Creus, por una zona de abetos, y cruzamos el barranco de Toselles.
Al remontar este barranco llegamos al coll Herbós, desde donde tenemos una visión bien clara del refugio Prat d'Aguiló, ya bastante cerca.
Ya sólo nos queda atravesar un gran prado lleno de vacas y caballos pastando a sus anchas para llegar al refugio, y de allí al aparcamiento donde finaliza la ruta de hoy.
He disfrutado mucho en esta salida.
El día ha sido radiante, por lo que las vistas han sido espectaculares.

Ya se distingue el Prat d'Aguiló bien cercano. Genial!!

Y el esfuerzo requerido no es excesivo, por lo que se puede disfrutar de un agradable paseo que nos eleva hasta casi rozar las nubes y nos lleva a descubrir parajes encantadores.
Vale la pena planificarla en dos días como hicimos nosotros. La distancia para llegar es larga, y de esta manera pudimos disfrutar de algunos paseos por zonas cercanas.
Y de la buena compañía y el buen rollo de doce personas amantes de la montaña.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

PUIGSACALM - Des de Vidrà

Salida realizada el día 31 de agosto de 2014.
Recorrido: poco más de 20km.
Punto de encuentro: el bar del Hostal Serrasoles, a la salida del pueblo de Vidrà.

Nueve intrépidos aventureros, dirigidos por el capitán Albert, en busca de rincones mágicos e intentando llegar a la cima del Puigsacalm.
Aparcamos en el párking del Hostal Serrasoles y lo primero que hacemos es cargar pilas con un buen desayuno.
A eso de las 9'30 iniciamos la ruta. Nos dirigimos hacia el final del pueblo y, justo a la izquierda de un aserradero, encontramos un indicador "Puigsacalm", y el inicio de un sendero en fuerte descenso.
Empezamos a bajar con cuidado, pues las piedras están mojadas y resbaladizas. Pasamos dos puertas (no olvidemos nunca volver a cerrar esas puertas, son para que no se escape el ganado), y descendemos por este tortuoso sendero, lleno de grandes piedras.

Uno de los muchos pequeños saltos de agua que iremos encontrando

Seguimos por senderos en suave ascenso, siguiendo las indicaciones de los letreros metálicos que indican el Puigsacalm, algunos bastante emboscados, cruzamos algunos riachuelos y llegamos a la Font de la Vila Bosquerons. Un buen trak de Gps nos es muy útil en algunos tramos, puesto que la señalización es un poco escasa y los senderos cuestan de encontrar.

Como auténticos exploradores, por tramos muy emboscados.

Continuamos por la pista forestal hasta la Vila Bosquerons Y la masía de La Canal, que rodeamos por detrás, por el prado, entre un gran rebaño de vacas que pacen tranquilamente.

La Canal. Las vacas se acercan a saludarnos. 

Ya vemos la ermita de Sant Bartomeu, pero ahora no pasamos por ella, la dejamos para el regreso.
Pasamos por la casa de Sant Bartomeu, donde hay unos perros que forman una buena escandalera, pero están atados y no ofrecen ningún peligro.

Casa de Sant Bartomeu.  En el porche del fondo están los perros.

Un poco más adelante decidimos hacer una paradita, bajo un gran roble, para reponer fuerzas.
Vamos ascendiendo poco a poco, hasta llegar a unos grandes prados, en fuerte pendiente ascendente, que cada uno de nosotros sube por donde puede.
Arriba encontramos más señales. La cima del Puigsacalm ya no está lejos.
Atravesamos un precioso hayedo y ya sólo nos queda el tramo final. Unos pocos metros de duro ascenso y llegamos a la cima.

El último tramo para llegar a la cima.

El día se ha mantenido algo nublado desde el principio, y nos encontramos con la desagradable sorpresa de que grandes bancos de niebla nos impiden disfrutar de las excepcionales vistas que en un día claro se pueden ver desde esta cima. Una pena. Otro día será...
Un vértice geodésico, una bandera catalana, una gran cruz, un par de placas y mucha gente... casi no cabemos en esta reducida cima.

La cima del Puigsacalm.

Hacemos algunas fotos, intentamos entrever algo de las vistas entre la espesa niebla, e iniciamos el descenso por el mismo camino.
Cuando llegamos de nuevo a los prados hacemos una nueva pausa. Lo justo para beber un poco de agua y algún tentempié.
Retomamos la marcha y, en lugar de descender por los prados, seguimos un camino a la izquierda por el que llegamos a la Font Tornadissa. Un rincón precioso.
Siempre en descenso, ahora sí que pasamos por la bonita ermita de Sant Bartomeu, que se alza solitaria entre prados.

Ermita de Sant Bartomeu

Vamos siguiendo una pista forestal en plácido descenso, tomando algunos atajos para acortar un poco el camino, y nos detenemos unos momentos en el Salt de la Vila Vella. Espectacular.

Salto de la Vila Vella. Espectacular.

Nos estamos acercando de nuevo a Vidrà.
Ya sólo nos queda volver a subir por el sendero de las grandes piedras, pasar las dos puertas, y llegamos al aserradero, con lo que ya estamos en el pueblo.
Unas cervezas en le terraza del bar del Hostal Serrasoles, para relajarnos y comentar la ruta realizada, y damos por finalizada la salida de hoy.
Una ruta preciosa, en la que hemos alternado bosques, rios, prados, montaña y algunas masías (y la ermita de Sant Bartomeu), con gran encanto.
La parte negativa, la niebla que no nos ha dejado ver las vistas desde la cima. Pero esto no ha sido impedimento para pasar una muy agradable jornada en muy buena compañía.