Presentación del blog

¡Saludos a tod@s!

Como su mismo nombre indica, este blog está destinado a recoger, paso a paso, todas mis salida, excursiones, rutas y viajes. Siempre a pié. Pequeñas escapadas, visitas a pueblos, rutas cortas, largos recorridos... Pero siempre a pie.

Mi idea es dar a conocer y compartir con todos mis lectores esos maravillosos rincones que muchos desconocemos y pasamos por alto, cuando están ahí, muy cerca de nosotros. O no tan cerca...


jueves, 25 de diciembre de 2014

LA CELLERA DE TER - Ruta de les Pedreres

Ruta realizada el día 13 de diciembre de 2014, con Amics de l'Entorn de la Cellera de Ter, equipo de Caminant per Catalunya y yo misma.
Recorrido: 9'1 km con unos 340 metros de desnivel.
Es una ruta circular muy bien señalizada con marcas blancas y verdes de sendero local, el SL C-9
No es complicada ni difícil, diría que es apta para todos. Sólo a tener en cuenta algunos tramos con el desnivel un poco más acusado.
Los caminantes

Transcurre por la vertiente oriental de la montaña de Puigdefrou y por el llano de la Cellera de Ter.
Pasa por pequeñas canteras, ahora ya en desuso, donde aun se pueden ver sus paredes verticales, básicamente de granito o mármol y las escombreras con los restos del trabajo de extracción.
También podemos contemplar un precioso contraste de paisajes, puesto que coinciden la plana del Ter con el Massís de les Guilleríes.

Parajes de gran belleza

Os comento muy brevemente la historia de esas canteras.
A mediados del siglo XIX, en la Cellera de Ter y alrededores, se lleva a cabo la explotación de canteras de granito y, en menor cuantía, de mármol, siguiendo el impulso colectivo de la época de encontrar y aprovechar los minerales que la nueva industrialización necesitaba.
La producción de estas canteras funcionó regularmente durante unos 100 años, generó una fuente de riqueza cuando no había más trabajo que el del bosque o el campo, y fue determinante a la hora de construir una nueva estación de tren en el Pasteral
La Cellera de Ter

Iniciamos nuestra ruta de hoy en el Parc de la Ruira. Empezamos recorriendo parte del pueblo de la Cellera de Ter, por lo que podemos disfrutar de la belleza de algunos estrechos callejones y algunos elementos arquitectónicos, como la iglesia de Santa María de Sales.

Santa María de Sales

Esta iglesia quedó muy afectada por los terremotos que tuvieron lugar en esta zona durante el siglo XV (Desconocía esos terremotos y que hubieran sido de tal magnitud. Prometo documentarme y ofrecer información al respecto)
Del antiguo edificio románico sólo queda la base cuadrada del campanario.
Es de estructura gótica y fachada barroca muy sencilla. Destaca el porche de acceso, con columnas de piedra y cubierta de madera.
A la salida del pueblo encontramos en Safareig de la Canal, un lavadero público construido en 1929. En estos lavaderos se reunían las mujeres y la chiquillería para lavar la ropa y para comentar todos los chismes del pueblo.

Safareig de la Canal

Dejamos atrás el pueblo y empezamos a ascender por el bosque hasta la primera de esas canteras, la de Lavadona.
De esta cantera, entre 1920 y 1930, se extrajo principalmente granito para lápidas de cementerio que se exportaban a Alemania.

Seguimos nuestra ruta y no tardamos en llegar a la segunda cantera:la de l'Esquei d'en Pujol.
De esta pequeña cantera se extraía granito para la fabricación de adoquines y material viario que aun está presente en algunas calles de Girona.

Un poco más adelante está la de la Font de L'Arç.
En realidad son dos canteras que se encuentran muy cerca la una de la otra. De aquí también se extraían adoquines, que eran cargados en las alforjas de los mulos y transportados hasta la estación de tren con destino a Girona. Los restos de esos adoquines sirvieron para arreglar la carretera local entre Anglès y la Cellera de Ter.

Paredes verticales con evidente rastro de las extracciones de piedra.

Un poco más adelante tenemos la opción de desviarnos hacia la cima del Puigdefrou, pero lo dejamos para otro día. Seguimos con las canteras.
La siguiente es la Palomera. Esta fue la más productiva de todas. El ella trabajó mucha gente, entre 1900 y 1930. El transporte del material hasta la estación de tren, primero se realizaba con mulos, al final con carros de payés.

La última de las canteras, la de Colldegria, es en realidad un grupo de cuatro. Principalmente se extrajo mármol, que luego era triturado en el Molí del Mas Moner. También se extrajeron pequeñas cantidades de feldespato, para la fabricación de vidrio.
No se conoce la fecha exacta del inicio de la actividad en esas canteras, pero a finales de 1988 se dejó de trabajar en ellas.

Cantera de Colldegria, de la que se extrajo mármol.

Dejamos las canteras y seguimos por una amplia pista forestal y pasamos por una casa en ruinas, una antigua herrería. Es normal que con tantas canteras se necesitara fabricar y afilar gran cantidad de herramientas.
Las vistas son espléndidas. Podemos contemplar los altos riscos de El Far, apuntando directamente hacia nosotros, Tavertet y Sant Roc, Rocacorba, y al fondo, el Canigó, cubierto de nieve.

Espectaculares vistas. Sant Roc y al fondo Rocacorba

Y más adelante un espectacular mirador con una impresionante vista sobre el Pasteral.

Espectacular vista sobre el Pasteral

El Pasteral es un embalse en el rio Ter creado por una presa en la Cellera de Ter. El año 1885, la empresa textil Burés i Salvadó encargó el proyecto de esta empresa para sumunistrar electricidad a la fábrica de la familia Burés en Anglés. La central entró en funcionamiento el año 1905.
Y ya sólo nos queda seguir descendiendo un poco más hasta regresar al punto de origen.
Una bonita ruta que recomiendo a todos.
Hemos dado un repaso a la historia y recorrido bosques variados de encinas, castaños, pinos...
También hemos podido disfrutar de preciosos rincones y excepcionales vistas. Todo ello aliñado con grandes dosis de alegría y buena amistad. ¿Se puede pedir más?

martes, 9 de diciembre de 2014

CASTELLCIR - Iglesia de Sant Andreu - Castell de Popa - Sauva Negra - Castellcir

Salida realizada el día 6 de diciembre de 2014.
Recorrido: unos 13 km.
Caminantes: Miembros de Trotacamins de Martorelles, del Caminant per Catalunya, y yo misma.

Desde la población de Centelles, por una estrecha carretera nos dirigimos al punto de partida de la ruta de hoy: pueblo de Castellcir.
El día amanece nublado, y una espesa niebla parece que nos va a fastidiar un poco las vistas...
Dejamos los coches en la plaça de l'Abad Escarré y ahí mismo iniciamos la ruta, por pista forestal.
La pista desciende en suave pendiente, siguiendo el curso del Torrent del Rossinyol, y a poco más de un kilómetro nos encontramos con el Torrent d'Esplugues.
Nos adentramos en el bosque por un sendero apenas visible que parte de nuestra izquierda y remontamos el curso de este torrente unos metros, hasta llegar a una balma. La gracia y la belleza de este paraje radica que el Torrent d'Esplugues se desploma desde lo alto de la balma formando un salto de agua de gran belleza. Y hoy, gracias a las abundantes lluvias de los últimos días, es espectacular.

La balma y el salto de agua, en el Torrent d'Esplugues

Retrocedemos el sendero y volvemos a la pista, en dirección a la iglesia de Sant Andreu de Castellcir.
Ahora, en medio kilómetro más, llegamos a la Palanca de la Riera de Castellcir, donde hay una pequeña esclusa que forma un salto de agua y un puente de madera.

Palanca de la Riera de Castellcir

Un poco más adelante está la Bassa de Ca l'Antoja y ya a pocos metros la iglesia de Sant Andreu de Castellcir.

Bassa de Ca l'Antoja

Sobre el origen y el emplazamiento de esta iglesia hay diversas hipótesis, así como una leyenda que explica que fue construida por el señor de Castellcir, expresamente en un punto no visible desde el castillo, puesto que se comenta que este señor asesinó al cura en un momento de locura...

Iglesia de Sant Andreu de Castellcir

Visitada esta iglesia, retrocedemos hasta el puente y ahora lo dejamos a nuestra izquierda, para seguir la pista durante unos cuatro kilómetros.
Pasamos junto a unos grandes prados y, al fondo entre los árboles, entrevemos los restos de la Torrassa dels Moros. Se trata de una torre circular, en ruinas, y a la que tampoco le faltan historias y leyendas de toda clase. La más conocida es la de que esta torre y el castillo se comunicaban por un pasadizo subterráneo. La gente, llena de curiosid, se adentraba en ese pasadizo, pero el fuerte viento que por él circulaba les apagaba las antorchas y no podían seguir adelante. Pasaron muchos años y al final los payeses tapiaron su entrada, puesto que se perdían muchos cerdos y obejas.
La leyenda dice que en la Torrassa hay un cordero de oro enterrado, aunque por descontado que nunca ha sido encontrado...
 A partir de ahí, seguimos hasta encontrar un sendero que se adentra en el Bosc del Serrat del Castell, en fuerte pendiente ascendente, hasta llegar a los pies del castillo. Ya sólo queda un corto tramo de escaleras y entramos en el castillo.

Ya casi estamos en el castillo....

A pesar de que está en ruinas, comprobamos que se trata de una estructura muy grande, en la que se perciben diversas dependencias e incluso una capilla, dedicada a Sant Martí de la Roca.
El castillo y las edificaciones anexas ocupan un área de 570 m2, repartidos en una fortaleza de planta y dos pisos y data de principios del siglo XI.
Todo el castillo está edificado sobre la piedra, sin cimientos, y se encuentra en avanzado estado de degradación.

Interior de lo poco que queda en pie.

Al castillo de Castellcir también se le conoce como Castillo de la Popa, por la forma de popa de barco que tiene la roca sobre la que se asienta.
Dedicamos un buen rato a visitar y escudriñar todos los rincones del castillo y nos disponemos a recuperar energías con la comida.

Nuestros cuerpos necesitan alimentarse bien....

Mientras comemos, vemos que la niebla se está disipando y que da paso a una soleada tarde. Antes de abandonar el castillo podemos disfrutar de espléndidas vistas a todo nuestro alrededor.
Descendemos un tramo en fuerte pendiente hasta situarnos justo debajo de la monumental roca sobre la que está el castillo. Visto el conjunto desde ahí abajo observamos la curiosa forma del conjunto: se asemeja claramente a la popa de un gran barco.

Por su forma viene el sobrenombre de Castell de Popa

Dejamos el lugar y nos dirigimos al coll de Sauva Negra y nos adentramos en un precioso hayedo.
Este hayedo, de apenas 110 hectáreas, es un espacio protegido a caballo entre el Moianés y Osona, y acoge una gran variedad de especies; hayas, robles, pinos, avellanos y un rico sotobosque, que ofrecen un entorno encantador.
Empezamos a descender por un sendero, hasta llegar a la Font de Castellcir, fuente de agua ferruginosa.

La Font de Castellcir.

Tras una breva parada para disfrutar del entorno seguimos en fuerte descenso, por un sendero tapizado de hojas rojas ( en algunos tramos un poco resbaladizas ), hasta llegar a una pista forestal.
Seguimos esta pista forestal y llegamos a la Casanova del Castell, una gran masía documentada desde 1666 y que fue utilizada como casa de colonias por la parroquia de Sant Esteve de Castellar del Valles. Pero la falta de agua hizo que se dejara de utilizar y en la actualidad está abandonada.

Casanova del Castell.

Ahora giramos a la izquierda y en pocos metros, tras pasar por una de esas puertas para ganado, encontramos un pou de glaç (pozo de hielo ), el Pou Cavallers. Su estado de abandono ha hecho que la maleza haya crecido en su interior y sólo se conserven de él parte de las paredes.
Un poco más adelante nos topamos con el torrente de Castellcir, que tenemos que cruzar por el Pas de la Tuna.
Baja muy crecido por las abundantes lluvias que han caído en los últimos días y no hay más remedio que saltar como podemos por encima de algunas rocas ( con más o menos arte y equilibrio), e incluso mojarnos los pies.

Haciendo equilibrios con mucha gracia.... 

A partir de aquí sólo hay que seguir la pista que nos lleva de regreso a Castellcir.
En esta pista tendremos unas preciosas vistas del castillo y pasaremos de nuevo cerca de la Torrassa del Moro, punto desde el que tendremos una bonita imagen de las ruinas de esta torre emergiendo entre las copas de los árboles con el castillo al fondo, sobre la roca.

La Torrassa del Moro a la derecha. Al fondo, a la izquierda, el castillo.

Llegamos a un cruce donde encontramos el camino por el que habíamos venido al inicio de la ruta y deshacemos el escaso km que nos falta hasta llegar a los coches.

Remate final de la ruta de hoy......

Una ruta fantástica.
Una buena mezcla de historia, leyendas, vistas espectaculares y un hayedo de gran belleza.
Muy recomendable, incluso con niños. Es sencilla, muy gratificante y no ofrece grandes dificultades.

domingo, 30 de noviembre de 2014

MONTSENY - Santa Fe, Font de Passavets, Turó de l'Home, Les Agudes, Font del Briançó, Pantà de Santa Fe

Salida realizada el día 22 de noviembre de 2014
Recorrido: unos 14 kilómetros
Ruta grabada por el equipo del Caminant per Catalunya.

La de hoy ha sido una preciosa ruta por el Montseny, ascendiendo a dos de sus más emblemáticas cimas, Turó de l'Home y Les Agudes, y disfrutando de los preciosos colores del otoño en la imponente Fageda Gran.
Un lujo para nuestros sentidos.

El punto de encuentro es Santa Fe de Montseny.
Aparcamos el coche en el gran párking que hay a pie de carretera y, mientras esperamos que lleguen los chicos de Ripoll, nos dedicamos a hacer algunas fotos por los alrededores. Sobretodo de las tres majestuosas sequoias que se encuentran a la entrada de de Can Casades.

Sequoias de Can Casades

Can Casades es una antigua casa de veraneo de principios del siglo XX, rehabilitada y reformada en 1987 por la Diputación de Barcelona y convertida en Centro de Atención a los Visitantes.
Ofrece información, material adaptado y proyección de audiovisuales.
Lo que más llama la atención son las tres sequoias que se pueden admirar paralelas al camino de entrada de la casa.
Se supone que, en los años 20, fueron plantadas ahí para ajardinar la finca. Son espectaculares. Se necesitan cuatro personas para abrazarlas.
En pocos minutos, a las 8'15, llegan los chicos de Ripoll y tras saludarnos empiezan las primeras tomas en el recinto de Can Casades.
Seguimos el curso de la riera de Passavets hasta llegar a la fuente del mismo nombre. Estamos en la Fageda Gran y el entorno es encantador. El suelo está cubierto por una gruesa alfombra de hojas rojas de las grandes hayas que poco a poco se van desnudando ante la llegada del inminente invierno.

La riera y el suelo cubierto de una alfombra de hojas rojas.

Llegamos a la Font de Passavets, hacemos una pequeña parada para beber de su fresca agua y seguimos adelante.
El lugar empieza a llenarse de gente. Este es un conocido punto de partida de muchas rutas de senderismo por el Montseny, tal vez la más concurrida y conocida sea la ascensión al Turó de l'Home.
Nos adentramos en el corazón de la Fageda Gran, por una buena pista forestal, en zig-zag y en fuerte pendiente ascendente. Tenemos que remontar seiscientos metros, desde Santa Fe hasta la cima del Turó de l'Home.
En algunos puntos del camino encontramos miradores que nos ofrecen vistas excelentes de Les Agudes y de l'Avetada, el gran bosque de abetos.

Empieza a asomar la cima de Les Agudes.

Llegamos a las estribaciones del Turó de l'Home, bordeando el Turó Gros y el Puig Sesolles, pero antes de llegar a la cima, un desvío a nuestra derecha nos conduce en pocos metros al Pou del Compte, un impresionante pou de glaç (pozo de hielo)
El Pou del Compte es el primer pozo de hielo documentado (siglo XVI), y seguramente el más grande de los pozos de hielo que se encuentran en el macizo del Montseny.

Pou del Compte

Estos pozos de nieve se construían perforando el suelo y recubriendo las paredes con ladrillos en zonas montañosas donde es habitual que nieve en invierno. Generalmente eran construcciones circulares, se llenaban de nieve, que se convertía en hielo, y así abastecían las necesidades de las grandes ciudades.
Volvemos al camino y ya vemos cerca de nosotros la cima del Turó de l'Home, con la emblemática caseta del observatorio meteorológico.
En pocos minutos llegamos a esa cima que, con sus 1.706 metros es la máxima altura del Montseny.
Las vistas desde esta cima son excelentes, a no ser que pase como hoy, que está todo cubierto por las nubes... Y además, un fuerte viento nos hace buscar refugio en el lado opuesto por el que hemos subido, al abrigo de la misma montaña.

Turó de l'Home, con Matagalls al fondo.

Es la hora de comer. El esfuerzo ha despertado al hambre y en un momento empiezan a salir de nuestras mochilas gran cantidad de alimentos: quesos, chorizos, longanizas, tortilla de patatas, empanadillas, bizcocho, coca.... y por supuesto vino y... alguna cosilla más....
Tras comer, recogemos todo, comprobando que no quede ni rastro de nuestro paso, y nos dirigimos hacia Les Agudes.
El camino está muy bien marcado. Y lleno de gente...
Por la cresta del Serrat dels Pous llegamos al Turó de l'Home Mort, seguimos hasta el Puig Sacarbassa, pasamos por la Collada Sesagudes, y enfilamos el último tramo, en fuerte pendiente pero muy corto.
Y ya tenemos el premio. La cima de Les Agudes, que con sus 1.703 metros de altura rivalizan con el Turó de l'Home y son la segunda altura de este macizo.

El camino a Les Agudes, por la cresta del Serrat dels Pous.
Al fondo el Turó de l'Home.

También aquí sopla un viento muy fuerte y desagradable. Y en cuanto a las vistas... En un día despejado son excepcionales, pero hoy... siguen ocultas bajo una gruesa capa de nubes.

Volvemos a la Collada Sesagudes y tomando un sendero a nuestra izquierda, en dirección a la Font de Briançó.

Font de Briançó

En algunos tramos el descenso es bastante acusado, pero el camino está en muy buenas condiciones y el entorno - volvemos a estar rodeados de grandes hayas - nos hace olvidar cualquier sombra de cansancio.
Llegamos a la Font de Briançó, nos abastecemos y bebemos de su fría agua y seguimos descendiendo hasta llegar de nuevo a la Font de Passavets.
Ahora deshacemos un trozo del camino que hicimos a primera hora, junto a la riera, hasta regresar al punto desde el que salimos.
Para acabar de completar la ruta, poco antes de llegar al párking tomamos una pista en dirección al pantano, resiguiendo la riera de Santa fe (continuación de la de Passavets).
Pasamos por Can lleonart, una masía reconvertida en escuela de naturaleza, y tomamos un sendero que bordea la riera. Llegaremos a l'Estanyol, el que en su momento fué el precusor del actual pantano.

L'Estanyol

A principios del siglo XX, un editor de Barcelona llamado Ramón Montaner, compró el valle de Santa Fe a la familia Alfaras de Sant Celoni. Su idea era construir un hotel de lujo y las obras comenzaron en 1910. Como no había electricidad en este lugar, hizo construir una presa en la riera, muy cerca del edificio, y que hoy se conoce con el nombre de l'Estanyol.
Pero esta presa pronto fue insuficiente para la demanda de electricidad y en 1920 se inició la construcción del actual pantano.
Es un lugar encantador, divino para pasear, hacer fotos y gozar de la paz que en este entorno se respira.

Pantano de Santa Fe.

Pasamos por encima de la presa, rodeamos el pantano y regresamos a párking, justo en el momento en que empieza a llover. Nos ha ido de un pelo.
El día no ha sido de los más espléndidos, pero hemos disfrutado de una ruta genial. Nos hemos deleitado con los cálidos colores del otoño, las dos cimas más altas y emblemáticas del Montseny, paraje encantador donde está el lago y muy buena compañía.
¿Acaso se puede pedir más?

sábado, 29 de noviembre de 2014

MONELLS - MADREMANYA - SANT MARTÍ VELL

Salida realizada el día 21 de noviembre de 2014.

Hoy decido hacer una salida un poco diferente. En lugar de recorrer senderos, decido descubrir y recorrer pequeños pueblos con un encanto muy especial.
Son pequeños núcleos de población de origen medieval que conservan una singular belleza. Estrechos callejones, plazas porticadas, majestuosas iglesias, ... todo ello restaurado y protegido para deleite del viajero, que encuentra en cada uno de esos pasadizos y rincones evidencias y recuerdos de su pasado medieval.
Un amigo, viendo las fotos de estos pueblos, me preguntó por una cosa que le llamó la atención: la ausencia de coches y de gente. La respuesta es bien sencilla. La circulación de vehículos está muy restringida e incluso prohibida. Sólo los vecinos, y no en todas las calles, pueden pasar. Y es que las calles que forman el núcleo más antiguo de la población son muy estrechas y con tramos con escalones, cosa que impide el paso de los coches. Se han habilitado aparcamientos en las afueras de los pueblos para dejar los coches.
En cuanto a la ausencia de gente... son pueblos con pocos habitantes, y el día que los visité era un viernes de noviembre.
Los pueblos que visito hoy son Monells, Madremanya y Sant Martí Vell. Para acceder a ellos, tomo la carretera que va de La Bisbal a Girona y, en la población de Corçà, encuentro un cruce a mi izquierda en el que tomo una nueva carretera en dirección a Monells.
Para que no os hagáis un lío con ellos, los presentaré por separado con sus correspondientes fotografías.


MONELLS


Impresionante su plaza porticada.

A poco más de cuatro kilómetros de Corçà se encuentra Monells, el primer pueblo que visito hoy.
Este pequeño pueblo tiene unos 265 habitantes y pertenece a la comarca del Baix Empordà.
Aparco el coche en el aparcamiento que hay en la entrada y lo primero que percibo es que la riera del Rissec lo divide en dos partes: el barrio del Castell y el de la Riera.
El barrio del Castell es un conjunto de estrechos callejones alrededor de la Plaza Mayor, casi toda ella porticada y de gran belleza. El castillo estaba situado en la parte más alta, pero de él apenas quedan unos pocos restos de sus murallas exteriores.
Como curiosidad diré que el mercado de Monells era de gran relevancia e importancia en la época medieval. Tanto es así que, el rey Jaime I de Aragón, en el año 1234, ordenó que se usara la "piedra mitgera de Monells" como patrón de medida de los cereales para el obispado de Girona.

Esta es la "piedra mitgera" utilizada como patrón
de medida de los cereales.

Me pierdo y me deleito un buen rato por esos callejones, plazas y plazoletas. Las piedras de esos muros emanan historia. En ellos y en muchos arcos se aprecian con claridad las marcas dejadas por los carros a su paso.
Cruzo la riera por un puente y visito el otro lado del pueblo.
Del barrio de la Riera destaca la iglesia parroquial gótica de Sant Genís, que se alza en la zona más alta de este lado de riera.




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MADREMANYA


Magnífica su iglesia parroquial de Sant Esteve.

Siguiendo la misma carretera por la que he llegado a Monells, pasados cuatro kilómetros llego al siguiente pueblo: Madremanya.
Este pequeño núcleo pertenece a la comarca del Gironés y tiene unos 279 habitantes.
Si uno es encantador, el otro es maravilloso.
Este pueblo también presenta signos y restos de su pasado medieval, como el recinto amurallado. Por unos portales se accede al interior del núcleo urbano, formado por estrechos callejones ascendentes que conducen a la iglesia parroquial de Sant Esteve.
Tampoco tienen acceso los coches al interior del recinto amurallado. La nota dominante son los callejones muy estrechos y algunos tramos con escalones.

Impresionante belleza la de esos pasadizos.

De nuevo me dejo levar por la magia del lugar y deambulo sin prisas, descubriendo esos rincones que parecen transportarme a épocas muy lejanas. Sombríos callejones, arcos, muros de piedras empapadas de historia... Una gozada disfrutar del silencio y la paz que se respira en sus rincones.
Una curiosidad... El nombre de Madremanya podría provenir de la expresión latina Mater Magna "Madre Grande," que era como se denominaba a la diosa Cibeles, que representaba la fertilidad de la naturaleza.





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SANT MARTÍ VELL

Hermoso despliegue de colores del otoño en todo su esplendor.


Dejo Madremanya, sigo por la misma carretera unos cuatro kilómetros más y llego a Sant Martí Vell.
Pueblo de la comarca del Gironés, con unos 240 habitantes.
Este tramo de carretera que separa los dos pueblos ya es de por sí encantador. Cruza grandes campos de forraje y se adentra por algunos bosques. En algunos tramos en muy estrecha, por lo que hay que extremar la precaución; es muy utilizada por los ciclistas, sobretodo los días festivos.
El término municipal de Sant Martí Vell está situado al norte de Les Gavarres, y el punto más alto de este municipio es el puig Alt o muntanya de la Mare de Déu del Àngels, a 490 metros de altura, con unas impresionantes vistas desde el Pirineo hasta les Illes Medes. Hoy no es buen día para subir ahí, está nublado y las vistas serían nulas.
También aquí aparco en la zona habilitada para ello y me adentro en los estrechos callejones del núcleo antiguo.
El pueblo está coronado por una majestuosa iglesia de origen románico y consagrada a Sant Martí, y de ella parten esos callejones, estrechos, sombríos y en algunos tramos cubiertos de frondosa vegetación que les confieren un toque de auténtica magia, como si de un momento a otro tuviera que aparecer en algún recoveco o al girar una esquina, un noble caballero o una dama...
En acusada pendiente en algunos tramos, descienden hasta la riera, por lo que el entorno pasa en pocos metros de núcleo urbano a zona de riera, con su característica vegetación. Destaca, muy cerca de esta riera, una plantación de enormes cañas de bambú.

En la riera podemos encontrar rincones tan bonitos como éste...
Tras pasar un buen rato admirando esas bellezas, retomo la carretera y regreso a casa.



Hoy he disfrutado de lo lindo, sumergiéndome en sombríos callejones, descubriendo plazas y rincones cargados de historia, impregnándome de la belleza que emana de esos pequeños pero encantadores lugares....

martes, 18 de noviembre de 2014

AMER, ruta de las tres ermitas.

Salida realizada el día 15 de noviembre de 2014
Recorrido: 16 kilómetros
Desnivel acumulado: 1.440 metros de subida y 1.440 de bajada.
Caminantes: yo misma.


Un día precioso para disfrutar de espléndidas vistas.

Puesto que el tiempo acompaña y todo apunta a que será un día soleado con buena visibilidad, decido hacer una ruta desde donde tener buenas vistas.
El lugar elegido hoy son els cingles de Sant Roc haciendo la ruta de las tres ermitas, saliendo de la población de Amer.
Esta es una ruta muy bien señalizada con marcas de pintura blanca y numerosas placas y letreros. Creo que prácticamente es imposible perderse.
En este recorrido visitaremos tres de las ermitas más representativas de la zona: Santa Brígida, Mare de Déu del puig d'Elena o Santa Lena, y Sant Roc.
También podremos disfrutar de unas vistas excepcionales desde el mirador dels Fusos, la ermita de Sant Roc y  los miradores que hay cerca de ella sobre los riscos de Sant Roc.

Contrastes de colores....


Empiezo el recorrido tempranito, es largo, con bastante desnivel acumulado y los días son muy cortos en esta época. No quiero que se me haga de noche por el camino...
A la salida de Amer, a pie de carretera y a la altura de su iglesia parroquial, se inicia el camino.
Busco un palo indicador de la ruta de las tres ermitas y empiezo a seguir las marcas de pintura blanca que no abandonaré en ningún momento.
El primer tramo hasta llegar al campo de fútbol y está asfaltado. Pero en seguida empiezo a ascender por una pista forestal que zigzaguea hasta lo alto del imponente risco. Y es que la primera de las ermitas está allí, sobre mi cabeza, alzándose desafiante sobre ese peñasco de paredes casi verticales.


Para acortar un poco el trayecto y evitar tanta pista forestal, el camino se convierte en un estrecho sendero que sube cortando las curvas de la carretera, con lo que la subida es muy fuerte.
Pero el esfuerzo vale la pena.
Llego a la primera de las ermitas: Santa Brígida.


Las vistas sobre Amer y el risco de la Mare de Déu del Far son impresionantes.
Me detengo unos minutos para reponer fuerzas y admirar el paisaje.
Dejo atrás la ermita, sigo por un sendero resiguiendo la cresta rocosa que, por su altura, me ofrece preciosas vistas y llego a la antigua cantera de Amer.
Siguiendo en todo momento las marcas blancas inicio un fuerte descenso hasta el torrente de Can Catau, donde se encuentra la fuente del mismo nombre. Un lugar hermoso de verdad.

Font de Can Catau

Sigo durante unos metros el curso del agua, llego a una nueva pista, vuelvo a ascender y encuentro el indicador del mirador dels Fusos, sobre una pequeña colina. Unas grandes rocas sirven de mirador con unas vistas fantásticas, presididas por el omnipresente risco de El Far.


Sigo ascendiendo, alternando senderos y pista forestal, hasta la Ermita de la Mare de Déu del Puig d'Elena o Santa Lena.
Un nuevo punto con magníficas vistas, ahora sobre Sant Martí de llémena y els cingles de Rocafesa, Serrat del Bruguetar y Muntanya de Rocacorba, coronada con un par de enormes antenas.
Hay bastante gente rondando alrededor de la ermita y no puedo hacer las fotos de rigor tranquila, por lo que descanso un rato y aprovecho para comer.


Al fin puedo hacer las fotos y de nuevo toca descender. La de hoy es una ruta de constante subir y bajar puesto que cada una de las ermitas está sobre una cima diferente.
Y por fin el ascenso hasta la última de las ermitas, la de Sant Roc. Esta vez el desnivel es un poco más suave, y la pista transcurre en varios tramos por un camino empedrado bajo un espeso bosque.
Por entre los árboles puedo apreciar que el camino va resiguiendo el borde de los riscos, y por fin llego a la ermita de Sant Roc.


Casi se me corta el aliento al percibir las excepcionales vistas que se abren ante mis ojos desde este privilegiado punto.
A mis pies el valle de Llémena, salpicado de pequeños pueblos,Girona, de la que distingo perfectamente su Catedral, y a lo lejos, el golfo de Roses con el cap Norfeu, el Montgrí y les Medes, Llagostera...


Paso un buen rato extasiada ante unas vistas tan especiales como esas, puesto que por la situación del lugar, me permiten distinguir puntos( sobretodo de la costa ), que desde otros sitios apenas se llegan a intuir. También ayuda el día radiante que está haciendo.


Me resisto a abandonar esas piedras desde las que me siento casi un pájaro, sentada en su borde, con los pies colgando hacia el vacío...

Ni os imagináis dónde estoy sentada...

Pero no puedo despistarme mucho, la tarde es muy corta.
A partir de aquí el descenso es continuado hasta regresar al punto de partida.
Muy a mi pesar dejo atrás la ermita de Sant Roc y sigo el sendero, entre los árboles.
Aun queda una última sorpresa, el Balcó de Sant Roc, un excepcional mirador desde el que se tiene una vista fantástica de los imponentes riscos sobre los que se asienta la ermita.

Sobre este imponente risco está la ermita de Sant Roc

Y ahora ya sí que que tengo que apretar el paso. Parece que me he despistado un poco y he pasado demasiado tiempos embobada contemplando las vistas, y la tarde empieza a caer. Por fortuna el camino de descenso es bastante bueno (excepto un tramo de fuerte pendiente entre rocas ), y puedo avanzar bastante rápido.
Llego a Amer con la claridad justa para hacer unas fotos de su preciosa iglesia y algunos rincones del pueblo.


Una ruta fantástica para los que gusten de admirar vistas excepcionales y no tengan vértigo.